jueves, 27 de agosto de 2009
Suerte que se fue el tarado
Suerte que se calmó el molesto ese que escribía pavadas en mi blog. Porque, les cuento, a mí siempre me molestaban en la escuela y en el liceo. Por eso no fui a facultad, para que molestaran a otro. Me cansé de ser una piñata de cumpleaños sentada en el banco. Tengo un amigo que es un gusano que tengo en una pecera con techo y un agujero para que respire. Le había conseguido una hormiga grande para que tuviera compañía, pero la saqué porque se peleaban. A la hormiga le había puesto María y el gusano se llama Gastón. Hay días enteros que Gastón se queda en el mismo lugar sin moverse y otros días camina para atrás pero después avanza hacia adelante y vuelve al lugar donde se queda quieto. Si Gastón fuera gigante y yo pequeño, sería como en Duna.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No lo llames que vuelve!!!
ResponderEliminar